
Vivimos en una sociedad en la que sólo nos sentimos bien con nosotros mismos si mostramos una silueta esbelta y de agrado para el resto de la humanidad. Es por ello que nos preocupamos de las calorías que ingerimos y si queremos darnos un capricho con un dulce escogemos añadir un edulcorante para no engordar.
El uso de edulcorantes artificiales es muy usual, de hecho la demanda de este producto está creciendo del orden del 8,3% cada año. Esto se debe a la preocupación de la sociedad en la lucha contra la obesidad y las enfermedades relacionadas con ésta.
El sabor dulce es uno de los cinco sabores básicos y el considerado como el más placentero a nivel mundial. Se localiza en las papilas gustativas situadas en la punta de la lengua y detecta aquellos alimentos que contienen principalmente azúcares. La función de los edulcorantes es producir esta sensación en las papilas gustativas pero sin el aporte calórico de los azúcares normales.
Tipos de Edulcorantes
Se pueden diferenciar dos grupos de edulcorantes para adelgazar:
1. Edulcorantes intensos o no calóricos. No nos aportan energía y tienen un poder edulcorante elevado. Su empleo es seguro, pero se recomienda no abusar. Algunos ejemplos comunes son:
Acesulfame K (E950)
Aspartamo (E951)
Ciclamato (E952)
Sacarina (E954)
Sucralosa (E955)
2. Polialcoholes o polioles. Son edulcorantes elaborados a partir de azúcares naturales, como por ejemplo la fructosa (azúcar de la fruta), pero se ha modificado su estructura para que la absorción intestinal sea un 50% menor. Aportan menos calorías pero no son 0%. Algunos ejemplos comunes son:
Sorbitol (E420)
Manitol (E421)
Isomalt (E953)
Maltitol (E965)
Lactitol (E966)
Xilitol (E967)
Edulcorantes para adelgazar
Es cada vez más usual que la industria alimentaria introduzca estos edulcorantes en sus productos de manera que no sólo se emplean como sustitutos de azúcares naturales sino que los consumimos sin saberlo en infinidad de productos alimentarios.
Desde hace varios años, se cree que los efectos secundarios del consumo de edulcorantes son responsables de la aparición de cánceres de distintos tipos. Esta afirmación tiene su base en experimentos con animales en laboratorios a los que se les ha hecho ingerir una dosis de hasta 100 veces superior a la recomendada. Por ello, no se puede relacionar el consumo de edulcorantes en personas que padecen cáncer, pero el experimento da qué pensar.
Por otro lado, algunos científicos no aseguran de la utilidad de este tipo de productos en la lucha contra la obesidad y el sobrepeso, pues en experimentos realizados en laboratorio con animales se pudo comprobar que ejemplares que consumían edulcorantes ganaron más peso que a los que se les suministraba azúcar natural.
EdulcorantesLa sacarina es un edulcorante sintético, es decir, producido en laboratorio, que algunos estudiosos sospechan que provoca la aparición del cáncer.
Sin embargo, se admite el uso de la sacarina en las terapias para diabéticos y en las dietas hipocalóricas de los obesos que requieren en el primer caso una glucemia (es decir, el porcentaje de azúcar en la sangre) constante, y en el segundo, pocas calorías (y la sacarina no posee poder calórico alguno ya que no sufre transformaciones metabólicas y es eliminada tal cual).
En resumen, si se toma en pequeñas dosis, la sacarina no es peligrosa, pero siempre es mejor prescindir de ella en condiciones normales: es necesario prestar atención a los refrescos y a los chicles que la contienen en pequeños porcentajes, pero que adquieren importancia si se consumen en cantidad.
Todos los edulcorantes artificiales sustitutivos del azúcar que se hallan actualmente en el mercado ofrecen suficientes garantías desde el punto de vista toxicológco. Las investigaciones realizadas sobre los sustitutos del azúcar son muy numerosas. Para los obesos el problema es precisamente hallar los 'acalóricos', es decir, los productos que satisfagan el gusto sin gravar el balance energético. Ciclamatos y sacarina son desde el punto de vista médico los que quizá responden mejor a este requisito. También son buenos otros edulcorantes, sobre todo si están estudiados para que no provoquen posibles lesiones del hígado y de las arterias, aunque algunas veces resultan no poco calóricos. Y también algo caros...
Contenido de azucar en los alimentos
Como puedo calcular el azúcar que ingiero. El contenido de azúcar de los alimentos que tomamos se va sumando, es decir, nos tomamos un café más por la tarde un helado, más el propio azúcar de la comida o el desayuno ¿Cuánto azúcar tomar? Lee nuestro articulo de
Azucares.
Contenido en azucares por cada 100 g de alimentos:
- Arroz: 79,1 g
- Pasta: 75,3 g
- Pan Blanco: 60 g
- Legumbres secas: 50-60 g
- Pan integral: 50 g
- Alubias frescas: 16 g
- Patatas: 16 g
- Plátanos: 14,3 g
- Naranjas: 7 g
- Leche de vaca: 4,6 g
- Hígado de vaca: 4,5 g
- Carnes: 0/0,5 g
Carencia de azucares
La supresión o la extrema carencia de azúcares en la dieta causan dos desviaciones metabólicas distintas pero estrechamente relacionadas; la quetosis, que es el aumento del uso de lípidos por parte de las células con la consiguiente acidosis, y la neoglucogenesis, en que las proteínas son utilizadas para sustituir a los azúcares. la adopción de dietas muy pobres en azúcares es posible, pero un individuo habituado a una dieta con al menos un 40% de azucares necesita al menos 100 g de glúcidos para evitar la quetosis una excesiva pérdida de proteínas.
Sin embargo, no es cierto que comer azúcares provoque diabetes. La diabetes surge por una afección del páncreas, debida a causas diversas y no siemper claras: la consecuencia es la reducción de la producción de insulina, y por tanto se produce una disminución del aporte de azúcares en la sangre se debe sólo a su falta de consumo y no tiene que ver con la cantidad que una persona ingiere. Lo prueba la terapia actual de diabetes, que prescibe una abundante cantidad de azúcares de absorción más lenta, como los que se hallan en la pasta, las legumbres o el arroz.

Los azúcares son indispensables para mantener constante la temperatura interna de nuestro cuerpo y son fuente de energía para las actividades motoras. Sin los azúcares la consecuencia inmediata es la desnutrición, independientemente de la ingestión de otros elementos. La función de la glucosa se desarolla también en el hígado a través de la acción desintoxicante protectora, reguladora del recambio proteico y lipídico. Por último, esta posee también una función plástica, como constituyente de proteínas y de lípidos complejos.
Precisamente a causa de esta última función, el abuso de los azúcares puede favorecer la arteriosclerosis. Además, el abuso, es decir, el exceso de azúcar contribuye al depósito de sustancias grasas en las paredes de las arterias.
Azucar alimentos
Si para un hombre adulto activo las necesidades calóricas son de unas 3.000 calorías al día, 2/3, es decir, 2.000 calorías, deben provenir de los azúcares (unos 500 g). Los alimentos más ricos en azucares son el arroz, los harináceos y las legumbres secas, mientras que los alimentos de origen animal contienen una cantidad mínima de azúcares.
En la práctica, un primer plato de arroz o pasta, un segundo de carne con guarnición de verdura, un panecillo, una o dos piezas de fruta de temporada, una taza de leche con unas galletas, un yogur, más el azúcar contenido en el café o en el té cubren ampliamente las necesidades diarias de azúcar. Las personas sedentarias y los ancianos deben reducir los glúcidos a 400 g.
La ración normal de azúcares ingeridos mediante alimentos naturales no engorda, es más, desarrolla unas importantes funciones metabólicas. En cambio, los dulces de pastelería engordan; son auténticas bombas calóricas, sobre todo si se consumen entre horas. Además, es difícil determinar su contenido energético porque también son ricos en grasas.