Muchas veces ocurre que no sabemos que servir a personas que padecen de colesterol alto, pues bien hemos hecho una selección de algunas cremas bajos en colesterol, y como, estamos en Otoño tenemos que preparar nuestro cuerpo para el frío. Estas cremas suponen una buena cena o bien, un buen primer plato que podremos acompañar con un pescado a la plancha y una pieza de la fruta de temporada.
Crema de calabacín
Ingredientes: 2 puerros medianos, 6 cucharadas de aceite de oliva, 2 calabacines medianos, 2 cucharadas de harina, 1 vaso de vino blanco, 5 vasos de agua y sal.
Lavamos los puerros y las troceamos. Se incorporan a una cacerola con aceite y se rehogan unos 10 minutos. Mientras se cortan los calabacines y se ponen en la cacerola, inmediatamente incorporamos la harina y el vino blanco. Se deja que se evapore el alcohol durante unos minutos.
Entonces añadimos agua, un poco de caldo de verduras y dejamos cocer de 10 a 15 minutos a fuego medio. Una vez finalizada la cocción, se pasa por el pasapurés. Se sirve caliente en una fuente honda.
Crema de calabaza
Ingredientes: 2 puerro grande, 2 cucharadas de aceite de oliva, 200 g de patatas, 500 g de calabaza, 1 litro de agua y sal
Lavamos el puerro y troceamos. Incorporamos a una cacerola con el aceite. Mientras se dora, se lava y pelan las patatas troceandolas junto con la calabaza. A continuación, se añaden a la cacerola. Pasados unos minutos, se vierte el caldo y se deja hervir a fuego lento durante 40 minutos.
Por último, se tritura con la batidora y se añade un poco de aceite de oliva para reforzar el aroma de la crema.
Crema de espárragos
Ingredientes: 1 docena de espárragos en conserva, 2 cucharadas de aceite de oliva, 1 cucharada de harina, 1 litro de caldo vegetal o agua, 1 clara de huevo, sal y pimienta.
Se cortan las puntas de los espárragos y se reservan. El resto se trocea. Acto seguido, se pone una olla al fuego con aceite. Se echa la harina removiendo bien para que se deshagan los grumos. Se introducen los espárragos troceados y se vierte la mitad del caldo. Se salpimenta y se deja que cueza a fuego lento unos 20 minutos.
Una vez que finalice la cocción, se retira del fuego y se añade la clara de huevo. A continuación, se tritura con la ayuda de una batidora eléctrica. En el caso de que la textura de la crema sea demasiado espesa, podrá rectificarse con el caldo sobrante. Se sirve la crema adornada con las puntas de espárragos que se habían reservado.
Crema de nabos
Ingredientes: 500 g de nabos, 500 g de zanahorias, 1 cebolla grande, 1 cucharada de harina, 1 vaso de agua, 6 cucharadas de aceite de oliva y sal.
En primer lugar, se lavan y se pelan las zanahorias y los nabos, troceándolos a continuación. En una cacerola con aceite de oliva caliente se echa la cebolla picada menuda y se deja que se dore. A continuación, se echan las zanahorias y los nabos, se espolvorea con la harina y se sala. Se mueve todo bien y se añade un vaso de agua. Se deja hervir a fuego lento durante 30 minutos.
Finalizada la cocción, se retira del fuego y se comprueba la sal. Por último, se pasa por el pasapurés. Se sirve todo en una fuente honda.
Crema de zanahorias
Ingredientes: 400 g de zanahorias, 200 g de patatas, 2 cebollas, 1 tomate, 2 cucharadas de aceite, 1 vaso de vino blanco, 1 cucharada de margarina vegetal, perejil picado y sal.
Se lavan y pelan las patatas, las zanahorias, las cebollas y el tomate, retirando las semillas de este último, y se trocean. A continuación, se pone una olla al fuego con un litro y medio de agua, un poco de sal, aceite y el vino blanco. Cuando rompa a hervir, se añaden los ingredientes troceados y se deja hervir durante 1 hora.
Terminada la cocción, se tritura con la batidora hasta conseguir una crema bien fina. Si la crema fuera demasiado espesa, siempre puede aclararse con un poco de caldo vegetal. Por último, se añade la margarina vegetal para suavizar el sabor de la crema. Se sirve adornado con perejil finamente picados.

Alimentacion sana
Tras ser invadidos en durante varias décadas por la comida rápida, la alimentación a base de platos preparados y los productos industriales como la bollería o los alimentos envasados, la mentalidad actual sobre la alimentación vuelve a dar un giro de 180 grados gracias la concienciación social en pos de la alimentación sana.
La
dieta mediterránea por su similar pirámide alimenticia con la dieta sana ideal, es considerada como una de las más aconsejables. Entra dentro de lo que llamamos dieta sana, equilibrada y variada. Una dieta baja en colesterol encuentra, por lo tanto, una buena base en nuestra dieta mediterránea, haciendo las variaciones y reducciones necesarias para minimizar o reducir por completo el aporte de colesterol de nuestros platos tradicionales. Una alimentación equilibrada constituye uno de los mejores instrumentos para mantener la salud, prevenir y curar las enfermedades.
Los alimentos que comemos diariamente desarrollan tres funciones fundamentales:
1. Función estructural. De construcción y reparación de los órganos y tejidos. Son fundamentales en los niños, ya que su cuerpo debe crecer, pero también en los adultos y ancianos, ya que nuestro cuerpo se renueva continuamente.
2. Función energética. Aportando la energía necesaria para que nuestro organismo realice las actividades fisiológicas necesarias (metabolismo basal), y para llevar a cabo las tareas cotidianas, como caminar, trabajar y hacer deporte.
3. Catalizadores. Activando reacciones que de otra forma no podrían tener lugar. Es el caso de las vitaminas y sales minerales (Calcio, Magnesio, Hierro). El Calcio además, desempeña una función estructural al ser constituyente de la materia ósea.
Llevar una alimentacion sana

Está demostrado que para seguir una alimentación sana hay que utilizar todos los nutrientes que la naturaleza nos ofrece, pero en su justa medida. Para bajar el nivel de colesterol, llevar una dieta anticolesterol y en consecuencia, prevenir las enfermedades que de su exceso se derivan, es preciso prescindir de ciertos alimentos de origen animal muy ricos en grasas saturadas y reducir la ingesta de aquellos que contienen colesterol en menor medida. Es por ello, que es necesario conocer la composición de los alimentos que ingerimos habitualmente elaborar menús equilibrados que nos aporten colesterol en muy pequeña medida. Las personas sanas con niveles de colesterol en sangre normales prevendrán posibles aumentos modificando ligeramente su dieta y las personas con índices de colesterol elevados, bajo control médico, deberán seguir una dieta más estricta con una total ausencia de colesterol.
Tanto el colesterol como las grasas animales son necesarias para nuestro organismo e intervienen en el desarrollo de funciones vitales como provitaminas, elementos estructurales en las membranas celulares, o ayudando a la formación de hormonas, como por ejemplo las sexuales. Sin embargo, aunque son necesarios, su exceso puede provocar serios trastornos en la salud.
Una dieta demasiado rica en alimentos de origen animal y con un número excesivo de calorías contribuye a elevar el nivel de colesterol en la sangre por encima de los valores normales. Los alimentos de origen animal son ricos en grasas. Además, estas grasas son menos sanas que las de origen vegetal por dos motivos:
- La riqueza en ácidos grasos saturados
- La riqueza en colesterol
Cuando se ingieren más grasas de las que se necesitan, el organismo las almacena a modo de reserva. Las grasas se depositan en primer lugar recubriendo órganos vitales como los riñones o los intestinos y desempeñan de esta forma una importante función amortiguadora en caso de golpes o caidas.
En segundo lugar, existen otros depósitos de grasa de mayor capacidad como son las nalgas, el vientre, el pecho y, en general, la zona subcutánea (debajo de la piel), que actúan como aislantes térmicos.
Las grasas al igual que el colesterol se depositan en las paredes de las arterias provocando un estrechamiento de su luz o zona de paso de la sangre. Esta situación conlleva serios problemas de salud como es la obstrucción de las arterias, llamada arteriosclerosis. Si el depósito de grasas y colesterol aumenta puede cortarse por completo el paso de la sangre y dejar sin riego una zona de algún órgano. En el corazón, provoca primero la angina de pecho, literalmente un dolor fuerte, que avisa que al músculo le llega poca sangre, para después pasar al infarto, eso es, la muerte de tejido por falta de riego sanguíneo.
En otras ocasiones, la causa es la misma pero el desenlace es distinto. Las paredes de las arterias afectadas se vuelven más frágiles, y la bola de grasa depositada puede llegar a desprenderse, siendo arrastrada por la corriente de sangre hasta llegar a un vaso más estrecho al cual tapona: es la embolia o trombosis.

No necesitas pastillas para controlar tu colesterol, pues los fármacos no son el tratamiento único y eficaz para mantener en niveles normales el colesterol. Está científicamente demostrado, que siguiendo una dieta anticolesterol podemos reducir eficazmente las tasas de colesterol y otros lípidos (grasas), y con ello, el riesgo de que se acumule placa arterial, que predispone a los ataques de corazón y cerebrales.
Dieta anticolesterol
Como llevar una dieta anticolesterol. Reduciendo el consumo de grasas saturadas presentes en carnes y embutidos grasos, mantequilla, tocino... y eliminando las grasas hidrogenadas como las margarinas industriales muy sólidas utilizadas en bollería y muchos platos preparados.
Aumenta el consumo de frutas, verduras frescas o congeladas, legumbres, cereales integrales... y limitando el de harinas blancas. Sustituye parte del total de calorías recomendadas por alimentos especialmente ricos en grasas que ayudan a mantener las arterias limpias y proteger el corazón, como frutos secos como la almendra o las nueces, pescado azul como el bonito o el atún, aceite de oliva virgen, que ayuda a reducir el coelsterol LDL (colesterol malo) y puede aumentar las tasas de HDL (colesterol bueno).
Investigaciones recientes han demostrado que incorporando a diario ciertos ingredientes a una dieta vegetariana, las probabilidades de reducir las tasas de colesterol son tan altas como tomando estatinas, que son las pastillas más recetadas para casos de hipercolesterolemia. Estos ingredientes para una dieta anticolesterol son; la proteína de soja, la fibra 'pegajosa' como la que contienen el centeno integral o la avena integral, los esteroles vegetales o estanoles vegetales presentes en margarinas vegetales, y frutos secos como la almendra y las nueces.
Menu anticolesterol
Menu para un día que te servirá de ejemplo para la planificación de tu dieta anticolesterol semanal. Elige ingredientes similares para seguir en tu lucha anticolesterol y trigliceridos.
Desayuno: 1 bol de cereales de avena integral con leche de soja, fresón picado, azúcar y psyllium (Metamucil). 1 Rebanada de pan integral con margarina con esteroles vegetales, acompañada con una cucharadita de mermelada de naranja.
Media Mañana: 30 g de almendras, 1 vaso de bebida láctea con Omega-3, 1 manzana
Comida: 1 bol de judías rojas o pintas, cocidas con ajo, cebolla, puerro, pimientos rojos y verdes (todo ello picado), sal, agua y aceite de oliva. 1 ensalada de canónigos, brotes de soja, medio aguacate y nueces picadas. 1 pera
Media tarde: 1 pieza de fruta y una taza de té verde con miel
Cena: 1 plato de pisto servido con láminas de bonito (100 g) a la plancha.